El muro de Berlín, de cuya caída acaban de cumplirse veinte años, ha servido de constante telón de fondo cinematográfico, tanto para dramas como para comedias, a las que se suma una nueva producción alemana, "Liebe Mauer", en la estela del clásico de Billy Wilder "Un, dos, tres".
"Liebe Mauer" ("Querido Muro") de Peter Timm, que se estrena hoy en las pantallas de cine alemanas, aborda en clave de humor el periplo romántico de una estudiante del oeste alemán que se enamora de uno de los soldados germano-orientales encargados de custodiar "La Franja de la Muerte".
Timm ha clasificado la película, que se desarrolla en los días previos a la caída del Muro, el 9 de noviembre de 1989, de "comedia política" destinada a "contrarrestar" los dramas en los que habitualmente se enmarcan las historias relativas al muro.
Franzi, interpretada por Felicitas Woll, llega a Berlín procedente del oeste de Alemania y alquila un apartamento junto al muro, del lado occidental. Alentada por los bajos precios de la República Democrática Alemana (RDA) se anima a cruzar la frontera regularmente para realizar allí sus compras.
Su incipiente relación con el guardia fronterizo germano oriental Sascha (Maxim Mehmet) despertará el interés de la CIA, por un lado, y de la policía secreta de la RDA (Stasi), por otro, lo que obligará a los enamorados a agudizar su ingenio para poder verse.
Un romance entre una chica del oeste y un joven del este, en la ciudad dividida, también fue la premisa de partida de "Un, dos tres," (1961) de Wilder, en la que el genial James Cagney urdía todo tipo de ardides para mantener a la hija de su jefe, el todopoderoso dueño de Coca-Cola, alejada de las garras de un joven comunista.
Durante el rodaje de ese filme, la ciudad estaba ya dividida en sectores pero aún no existía el fatídico muro, que empezó a levantarse ese mismo año, el 13 de agosto de 1961. Eso complicó el estreno de la cinta, que se convirtió en una película de culto, convertida en anacrónica antes de llegar al cine.
En "Un, dos, tres", Wilder no deja títere con cabeza pues lo mismo parodia las rémoras del militarismo nazi en el Berlín Occidental -las secretarias se levantan, brazo en alto cada vez que entra el jefe- que lleva al esperpento las arengas comunistas.
"Lieber Mauer" nace, sin embargo, con un propósito más modesto, el de mostrar las dificultades de las relaciones sentimentales en una pareja este-oeste en clave de comedia.
En clave de 'thriller' se aventuró el padre del suspense, Alfred Hitchcock en la capital emblemática de la Guerra Fría para narrar en "Cortina Rasgada" (1966) el periplo de un científico norteamericano, interpretado por Paul Newman, que se infiltra en el Berlín Oriental en busca de una fórmula nuclear.
El cine alemán también se ha prodigado en las películas dedicadas a la Alemania dividida, y precisamente dos de las cintas germanas de más éxito internacional de los últimos años, "Goodbye, Lenin" y "La vida de los otros", se enmarcaron en ese mismo contexto histórico.
Si la deliciosa película de Wolfgang Becker parodiaba los intentos de un joven germano-oriental por hacer creer a su madre, comunista convencida y enferma, de que el muro no había caído, meses después de la reunificación de Berlín, "La vida de los otros" devolvió a la división alemana su cariz dramático.
La cinta de Florian Henckel-Donnersmarck, ganadora del Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 2006, consiguió para muchos contrarrestar la ola de "buenrollismo" que impregnó la imagen de la RDA, de la que "Goodbye Lenin" sólo mostraba la cara más amable.
"La vida de los otros" equilibró las cosas al narrar, desde los ojos de un agente de la Staatssicherheit (Stasi), los desmanes del régimen y el control permanente al que sometía a los ciudadanos.
En un país de 16 millones de habitantes, la Stasi llegó a tener una red de unos 90.000 agentes y 200.000 informantes privados encargados de delatar a amigos, vecinos y familiares.
"Lieber Mauer" se estrena apenas diez días después de que Berlín conmemorara el vigésimo aniversario de la caída del Muro, que se erigió en símbolo de la Guerra Fría y dividió a Alemania, a Europa y al mundo en dos bloques enfrentados durante casi tres décadas
jueves 19 de noviembre de 2009
lunes 9 de noviembre de 2009
Y llegó el día, 20 años después
Etiquetas:
aniversario,
Bornholmer Strasse,
Brandenburger Tor,
El Muro,
Historia
sábado 7 de noviembre de 2009
La East Side Gallery recuperada
La East Side Gallery, el tramo más largo aún en pie del Muro de Berlín, se presentó hoy con su centenar de grafiti recién recuperados por los artistas que los estamparon tras el fin de la división ciudadana y revitalizado como imán para los turistas ansiosos de ver qué quedó de la Franja de la Muerte.
Puntualmente, ante el vigésimo aniversario del 9 de noviembre de 1989, regresó sobre los restos de hormigón el grueso del colectivo de 118 ilustradores y pintores de todo el mundo que en 1990, unos meses después de la caída del Muro, participaron en la acción colectiva de plasmar sus murales desde el lado oriental.
El famoso "beso de tornillo" entre Leonidas Breznev y Erich Honecker, pintado por el ruso Dimitri Vrubel, vuelve a lucir sobre los 1,3 kilómetros de tramo del Muro que forma la "East Side Gallery" y es asimismo la pieza más fotografiada por sus visitantes.
"Ha sido emocionante sentirse de nuevo como veinte años atrás, recuperando nuestro testimonio sobre lo que vivimos entonces en Berlín", explicó Ignasi Blanch nacido en 1963 (Roquetes, Tarragona) y único español entre el centenar de artistas que integraron la experiencia, con "Parlo d'amor" ("Hablo de amor").
Mientras Vrubel se inspiró para su "Beso fraterno" en una fotografía tomada en Berlín en 1979, con el saludo entre los líderes germano-oriental y soviético en el trigésimo aniversario de la República Democrática Alemana (RDA), Blanch plasmó una imagen más lírica "del sentimiento de amor que entonces nos envolvió".
La recuperación de los grafiti, de los que apenas quedaban los trazos tras veinte años expuestos a la dura climatología berlinesa, es una iniciativa privada, coordinada por el artista germano-iraní Kani Alavi, que ha costado unos 2,2 millones de euros.
Para la reinauguración de esta muestra se contó con la presencia del alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, quien paseó ante los 103 murales mientras jóvenes modelos desfilaban en minifalda y otros atuendos inspirados en esos grafiti.
El tramo del Muro está en una zona algo inhóspita de Berlín y queda a años luz de lo que fue la Franja de la Muerte en sus 28 años de existencia: 155 kilómetros que encorsetaron el Berlín occidental y a cuyo alrededor regía la orden de disparar a matar contra quien tratara de huir al oeste.
Hoy es un punto de gran afluencia turística, como el Checkpoint Charlie, antiguo punto de control fronterizo entre el sector estadounidense y el oriental, donde asimismo se encuentra ahora un Museo del Muro -también privado-, el más visitado por Berlín.
Mientras en el interior del museo se recrea, más o menos fielmente, algunas de las fugas más vistosas de la RDA -coches de doble fondo, etc-, en el exterior estudiantes disfrazados de policías germano-orientales posan por un par de euros con los turistas junto a una réplica de la antigua caseta fronteriza.
"Los grafiti de la East Side Gallery fueron una muestra meritoria de arte espontáneo, con el que se ilustró el sentimiento colectivo de libertad con la desactivación de la Franja de la Muerte", explicó Michael Hasselhof, crítico de arte crecido en la antigua RDA.
"Podrá discutirse de si es o no arte, pero está claro que fue liberador ver plasmadas esas pintadas desde el lado prohibido, el oriental", añadió.
"No me defino como artista, soy un ilustrador", responde modestamente Blach. Para el artista de Tarragona, en 1989 uno de los habitantes del "oasis berlinés" que fue el sector occidental, es importante conservar la "East Side Gallery", lo que no quita que deba existir un lugar donde se documente más fielmente lo que fue la RDA y su extinción.
"Debería haber un centro donde se trate seriamente lo que fue la Franja de la Muerte, y también lo que quedó tras su caída. Es decir, la liberación, de un lado, y la sensación de pérdida en muchos ciudadanos del este", explica.
Pérdida sobre todo de identidad, prosigue, al ver cómo la RDA y todos sus símbolos, no sólo los odiados y temidos, sino también los cotidianos y otros referentes, desaparecieron "engullidos" por la reunificación.
Puntualmente, ante el vigésimo aniversario del 9 de noviembre de 1989, regresó sobre los restos de hormigón el grueso del colectivo de 118 ilustradores y pintores de todo el mundo que en 1990, unos meses después de la caída del Muro, participaron en la acción colectiva de plasmar sus murales desde el lado oriental.
El famoso "beso de tornillo" entre Leonidas Breznev y Erich Honecker, pintado por el ruso Dimitri Vrubel, vuelve a lucir sobre los 1,3 kilómetros de tramo del Muro que forma la "East Side Gallery" y es asimismo la pieza más fotografiada por sus visitantes.
"Ha sido emocionante sentirse de nuevo como veinte años atrás, recuperando nuestro testimonio sobre lo que vivimos entonces en Berlín", explicó Ignasi Blanch nacido en 1963 (Roquetes, Tarragona) y único español entre el centenar de artistas que integraron la experiencia, con "Parlo d'amor" ("Hablo de amor").
Mientras Vrubel se inspiró para su "Beso fraterno" en una fotografía tomada en Berlín en 1979, con el saludo entre los líderes germano-oriental y soviético en el trigésimo aniversario de la República Democrática Alemana (RDA), Blanch plasmó una imagen más lírica "del sentimiento de amor que entonces nos envolvió".
La recuperación de los grafiti, de los que apenas quedaban los trazos tras veinte años expuestos a la dura climatología berlinesa, es una iniciativa privada, coordinada por el artista germano-iraní Kani Alavi, que ha costado unos 2,2 millones de euros.
Para la reinauguración de esta muestra se contó con la presencia del alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, quien paseó ante los 103 murales mientras jóvenes modelos desfilaban en minifalda y otros atuendos inspirados en esos grafiti.
El tramo del Muro está en una zona algo inhóspita de Berlín y queda a años luz de lo que fue la Franja de la Muerte en sus 28 años de existencia: 155 kilómetros que encorsetaron el Berlín occidental y a cuyo alrededor regía la orden de disparar a matar contra quien tratara de huir al oeste.
Hoy es un punto de gran afluencia turística, como el Checkpoint Charlie, antiguo punto de control fronterizo entre el sector estadounidense y el oriental, donde asimismo se encuentra ahora un Museo del Muro -también privado-, el más visitado por Berlín.
Mientras en el interior del museo se recrea, más o menos fielmente, algunas de las fugas más vistosas de la RDA -coches de doble fondo, etc-, en el exterior estudiantes disfrazados de policías germano-orientales posan por un par de euros con los turistas junto a una réplica de la antigua caseta fronteriza.
"Los grafiti de la East Side Gallery fueron una muestra meritoria de arte espontáneo, con el que se ilustró el sentimiento colectivo de libertad con la desactivación de la Franja de la Muerte", explicó Michael Hasselhof, crítico de arte crecido en la antigua RDA.
"Podrá discutirse de si es o no arte, pero está claro que fue liberador ver plasmadas esas pintadas desde el lado prohibido, el oriental", añadió.
"No me defino como artista, soy un ilustrador", responde modestamente Blach. Para el artista de Tarragona, en 1989 uno de los habitantes del "oasis berlinés" que fue el sector occidental, es importante conservar la "East Side Gallery", lo que no quita que deba existir un lugar donde se documente más fielmente lo que fue la RDA y su extinción.
"Debería haber un centro donde se trate seriamente lo que fue la Franja de la Muerte, y también lo que quedó tras su caída. Es decir, la liberación, de un lado, y la sensación de pérdida en muchos ciudadanos del este", explica.
Pérdida sobre todo de identidad, prosigue, al ver cómo la RDA y todos sus símbolos, no sólo los odiados y temidos, sino también los cotidianos y otros referentes, desaparecieron "engullidos" por la reunificación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





























